La madredel referí

Una comedia de Lalo Lanusse

Una habitación de Barwa, unas horas antes de la final.

Espacio BOA
Juncal 399, Martinez
Viernes 13, 20 y 27 de Noviembre y 4 de Diciembre - 21 HS

Comunicado

A los espectadores presentes:

A partir de este momento, ustedes también están involucrados.

  1. Apaguen el celular. Sí, aunque no tenga chip. Sí, aunque use wifi. Se puede rastrear que estuvieron acá.
  2. No dejen cabos sueltos. Si ven uno, avisen en la puerta.
  3. Lo que diga la señora en polaco no tiene subtítulos.
  4. Las cábalas están permitidas.

Muchas gracias, de nada. Apagalo de verdad, no en vibrador, esta claro?
Los de la habitación

Sinopsis

18 de diciembre de 2022, día de la final del Mundial. En una habitación de Barwa —el barrio que Qatar levantó a las apuradas para los hinchas que no podían pagar otra cosa— cinco argentinos se ponen la careta, cantan para disimular y esperan una llamada que todavía no pueden hacer.

Tienen a una señora polaca atada a una silla. Es la madre del árbitro. El plan era perfecto: nadie los vio, nadie la busca y mañana a esta hora ya van a estar sobrevolando suelo argentino.

Pero el plan tiene una sola falla y tampoco había previsto todo lo que se puede discutir, dudar y creer mientras se espera un partido. Una comedia sobre la fe, la cábala y lo que estamos dispuestos a hacer para ganar un mundial.

Implicados

Barwa Barahat Al Janoub, 18 de diciembre de 2022.

  • Visita

    Alfonsina

    Conductora de tele de cable, actriz devenida a menos. Vino a Barwa a hacer una nota.

    Stephie

  • 214

    Violeta

    25 años. Voluntaria de la FIFA desde hace dos meses. Su papá le armó un kit de supervivencia.

    Lara

  • 216

    Ganga

    Camarógrafo y productor de Alfonsina. Asumió un liderazgo que nadie le pidió.

    Un boludo

  • 214

    Roque

    Vendió el auto y pidió un préstamo para venir al Mundial. Es el novio de Violeta.

    Chori

  • No tiene

    Polaco

    Rubio, de ojos claros. Vino buscando una entrada.

    Mateo

  • 219

    Wira

    Más de 65 años. Alojada en el complejo desde hace tres semanas, casi siempre sola.

    Maki

Equipo

Autor
Lalo Lanusse
Dirección
Lalo Lanusse
Asistencia de dirección
Julieta De Marzi

¿Qué argentino te toca?

Argentinos famosos, cada uno con una frase que dijo de verdad. Tocá el botón y te asignamos uno.

Todavía no te tocó ningún argentino.

Wira

Su canción favorita es esta

Hay un libro que se llama Wira de Varsovia, memorias de una chica soldado, que se centra en la Resistencia Polaca durante la Segunda Guerra Mundial.

Existen fuentes poco confiables que afirman que Wira significa "blanco", o "fé", pero aunque sería poeticamente hermoso que significara eso, no es cierto.

Pero a veces, los argentinos, decimos “Sos un Carlitos” y tampoco "Carlitos" siginifica "Tontito". "Luisito" no significa pedo silencioso, pero hay gente que los suelta y dice, me tiré un Luisito.

Todo lo que la señora diga en polaco queda sin traducir durante la función. Las palabras no se entienden, pero el tono sí. Si querés saber qué dijo, hay un código en la salida.

Hoy en cable

Lunes a viernes, a la hora de la siesta

El Tridente Dorado

Conduce Alfonsina. Tres rubias, ninguna hermana.

No confundir con las Trillizas de Oro. Todo el mundo las confunde.

Dolina y la Selección

Alejandro Dolina lleva décadas pensando el fútbol: en la radio, en entrevistas, en charlas. Estos siete segmentos desarrollan lo que plantea sobre Maradona, Messi, la Selección y la manera de mirar el juego. Están escritos con nuestras palabras, con una frase textual en cada uno y la fuente completa para leer la entrevista original.

Maradona

El héroe que se pelea con los poderosos

Para Dolina hay muchos jugadores excelentes, y nombra a Pelé, a Cruyff y a Messi. Pero Maradona está en otra categoría porque hay algo artístico tanto en su juego como en su vida. En el Barcelona, y todavía más en el Nápoli, tuvo que construirlo todo desde abajo, con infinidad de dificultades, y las fue resolviendo una por una. Esa construcción es la que lo volvió un héroe deportivo.

«Maradona es una especie de héroe griego.»

La idea central es que Maradona vive su historia como un héroe trágico. No pelea con el vecino de la esquina, sino con los poderosos del mundo, en el deporte y en la política. Por eso, dice Dolina, su manera de pensar y de vivir no es aceptada por el orden establecido de los mercaderes, y buscarse esos problemas es propio de los seres humanos superiores. Lo pone junto a Muhammad Ali: dos figuras inigualables en lo suyo que además pelearon contra la injusticia.

También rescata lo que casi nunca se cuenta. Maradona canta y afina muy bien, y tiene un humor inteligente: para Dolina, quien juega como juega Diego tiene que ser astuto, y la astucia es una forma de la inteligencia. Se conocieron en un almuerzo al que fue con sus dos hijos. El mayor, de trece años, se puso a hablar de fútbol con Diego, y Diego, asombrado, le comentó a su papá cuánto sabía ese pibe. Para ese chico fue lo más extraordinario que le había pasado hasta entonces.

Fuente: 442 (Perfil), adelanto del libro «D10S», de Julio Ferrer, octubre de 2020

Messi y Maradona

La eficacia contra la fantasía

En una charla de 2014, Dolina explicó por qué Messi, que según él es seguramente el mejor del mundo, resulta menos vistoso que Cristiano Ronaldo y menos épico que Maradona o que Riquelme. La razón es casi una paradoja: Messi es tan eficaz que no necesita inventar. Con una diagonal y un remate resuelve lo que otros resuelven con taquitos, pausas y habilitaciones, y lo hace tres veces por partido.

De ahí saca una idea sobre qué se siente jugar con los grandes. Con un supercrack como Maradona o como Messi, uno corre y se la entrega para que él haga todo. Con un organizador como Riquelme o como Zidane, en cambio, uno juega. Si él fuera delantero, dice, preferiría a los segundos.

Un año después, en el programa Arrob@n, resumió la comparación en una frase. Messi puede superar a Maradona en los números, porque es un jugador estadístico, pero en la fantasía el que sigue arriba es Maradona.

«Creo que en la fantasía lo supera.»

En una entrevista reciente agregó una confesión: nunca tuvo la suerte de conocer a Messi, a diferencia de Maradona, pero lo vio jugar tanto en el Barcelona que lo admira sin que le importe otra cosa.

Fuentes: La Capital de Mar del Plata, enero de 2014 · 442 (Perfil), enero de 2015 · Diario Río Negro, 2026

La Selección

Un equipo largo

Antes del Mundial de Brasil, Dolina sostuvo que, salvo que pase algo raro, la Selección está entre los cinco mejores equipos del mundo, y que eso ocurre casi por obligación, por la naturaleza del fútbol argentino. No quiere decir que termine siempre quinta: en general termina un poco más abajo. Pero en un campeonato corto, y según cómo vengan los cruces, también puede salir campeona.

Su diagnóstico del equipo era otro. Lo definió como uno de los más largos que se pueden tener, con muchísima diferencia entre el mejor jugador y el peor: los de adelante son mucho mejores que los de atrás, y por eso el equipo está en continuo riesgo. Y según él los propios futbolistas lo saben. Hay jugadores que toman la pelota y se la dan enseguida al que sabe, como pasa en los picados cuando hay mucha diferencia, algo muy raro en el fútbol profesional.

También discrepó con el criterio del técnico, que, según creía, armaba un grupo con los jugadores que le caían bien. Aclaró que él no es nadie para decidirlo, pero sostuvo su regla: el mejor amigo en la cancha es el que te la da redonda, y cómo se porte alguien en el vestuario es un dato aleatorio. Dijo que, si Riquelme estuviera bien, estaría en su equipo.

Fuente: La Capital de Mar del Plata, enero de 2014

Rusia 2018

La crueldad y la culpa

Después de la eliminación ante Francia, Dolina habló de un fútbol que no perdona. Todos los sueños y las elucubraciones previas, dijo, quedan sepultados por la realidad. Calificó de mediocre el rendimiento del equipo: un jugador extraordinario, dos o tres buenos y el resto sin brillo. Y cuestionó al técnico: si alguien conjuga los verbos con tanta dificultad, preguntó, ¿no tendrá también dificultad para pensar con claridad? Aclaró que no pide un poeta en el banco, pero que escucha hablar a otros y los encuentra más sensatos.

«El fútbol es cruel porque te pone donde estás verdaderamente.»

Unos días antes, en plena crisis del plantel, había defendido otra cosa: la derrota no se puede convertir en un asunto de culpa. Se enfrentó con los periodistas que juzgaban a los jugadores como si fueran un tribunal. Dijo que analizar el juego y decir que se jugó mal es parte del trabajo, pero que lo que no se puede es tratar la derrota como un delito, una falta moral o un pecado, y actuar como fiscales morales de la Nación.

«Perder en el fútbol no es judiciable.»

Las dos posturas conviven en la misma mirada: es exigente con lo que se juega en la cancha y rechaza el castigo moral para el que pierde.

Fuentes: UNGS, entrevista de julio de 2018 · En Boca de Todos, junio de 2018

El juego

Jugar es pensar entre varios

Una de sus ideas más fuertes tiene que ver con cómo se mira el fútbol. Para Dolina, ninguna jugada existe por sí sola: existe en relación con la anterior, con la que viene después y con el espacio donde ocurre. Por eso desconfía de los compilados de las mejores jugadas, hechos de chilenas y caños que duran un segundo. Si no se sabe de dónde venía la jugada ni adónde iba, dice, no tiene sentido, y quien elige esas escenas muestra que entiende poco el juego.

No habla de gambetas ni de malabarismo. Lo que lo apasiona es el pensamiento colectivo, un equipo donde cada uno adivina el movimiento del otro, y lo ve en el Barcelona de sus mejores momentos. Le aburre, en cambio, el fútbol de los solitarios que gambetean.

A quienes dicen que ese fútbol de toque y paciencia aburre, les contesta que entonces también les aburrirán las novelas. Recuerda una idea que atribuye a un autor que no logra ubicar: los niños más inteligentes no son los que se aburren primero, sino los que perseveran en un juego hasta resolverlo y gozarlo. La complejidad necesita paciencia, dice, mientras que el que es elemental necesita un tiro, un choque o una chilena en cada momento.

De la misma raíz sale su desconfianza de las palabras vacías, como actitud y entusiasmo. Una vez que se las separa de la jugada concreta, no explican nada.

«La pelota que hay que disputar como si fuera la última es la última.»

Fuente: La Capital de Mar del Plata, enero de 2014

Picados

El porcentaje de aciertos

Dolina juega al fútbol, y eso se nota en cómo lo piensa. Cuando conduce su programa en Mar del Plata arma picados con sus hijos y sus amigos, y desde ahí defiende una idea simple: la diferencia entre un profesional y un aficionado es el porcentaje de aciertos. El profesional falla poco; el aficionado, mucho. Por eso le interesa menos el que encara siempre y más el que beneficia a su equipo, porque el que encara siempre y no gana nunca, dice, es una máquina de perder pelotas.

La infancia explica parte de esa obsesión. En una entrevista de El Gráfico de 2003 recordó que, cuando él era chico, el respeto se ganaba por cómo se jugaba. Él mismo aprendió a jugar bien recién de grande, por esa razón.

«…no saber jugar al fútbol era equivalente a la muerte civil.»

En la misma charla dijo que el fútbol es cruel y que, como actividad individual, no existe.

Fuentes: El Gráfico, entrevista de 2003 · La Capital de Mar del Plata, 2014

Hoy

Mirar a Messi mientras dure

En junio de 2026, en plena Copa del Mundo y con motivo de un show en Rosario, Dolina fue sincero sobre su relación con el torneo. No está seguro de que la vida le vaya en verlo o no verlo, aunque aclaró que el fútbol le gusta. En la misma charla confesó que le genera angustia ver a Messi en la recta final de su carrera.

«Con el Mundial me llevo más o menos.»

Meses después, en otra entrevista, sostuvo que seguimos viendo fútbol porque es el más lindo deporte del mundo, y que por suerte hay lugares donde se juega muy bien, aunque no en la Argentina. Es la misma mirada de siempre: exigente con el juego y fiel a él.

Fuentes: Rosario3, junio de 2026 · Diario Río Negro, 2026

En la obra

Alfonsina cuenta que, después de un partido de 1994, escuchó a Dolina hablar de la ilusión de lo nacional que se juega en los Mundiales, y que su papá se lo explicó con tanta pasión que decidió trabajar en televisión. Es un recuerdo del personaje, no una cita textual de Dolina.

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Argentina tiene amigos

Maradona y Messi nos consiguieron familia en países donde no sabemos pedir un vaso de agua.

Texto anónimo

Hay algo sospechoso en que Bangladesh, Escocia, Irlanda, Italia y Perú tengan semejante cariño por la Argentina. Nosotros, que no conseguimos organizar una reunión de consorcio sin terminar a las piñas por las expensas, logramos que medio planeta se emocione cuando Messi toca una pelota.

La explicación oficial es Maradona y Messi. La explicación real es que la Argentina desarrolló una política exterior basada en dos zurdos, una mano y una cantidad preocupante de gente que odia a Inglaterra.

1. Bangladesh: Rosario, Centro de Daca

Bangladesh se independizó en 1971, después de una larga historia de dominio colonial y conflictos políticos. Quince años más tarde, Maradona eliminó a Inglaterra en el Mundial de México. Dos goles: uno con la mano y otro después de gambetear a medio equipo.

La diplomacia británica llevaba siglos administrando territorios. Diego necesitó unos minutos para administrarles una crisis nerviosa. Bangladesh encontró un héroe. Después llegó Messi y renovó el contrato emocional. En Qatar 2022, las calles se llenaron de banderas argentinas y descubrimos que teníamos millones de parientes que jamás habían probado un alfajor. No sabemos si conocen el Obelisco. Quizás creen que el dulce de leche es un organismo estatal.

Maradona abrió la embajada. Luego Messi unió generaciones jóvenes con padres y abuelos, jovenes que pudieron entender con la piel lo que sus padres sintieron por Diego, y el legado se fortaleció más que nunca.

2. Escocia e Irlanda: romperle las pelotas a la Corona sin pagar el pasaje

Escocia e Irlanda tienen historias distintas, pero ambas cargan con conflictos históricos con el poder británico. Así que cuando Maradona eliminó a Inglaterra en 1986, para algunos el asunto tuvo un sabor especial.

No era solamente fútbol. Era ver a un argentino petiso, zurdo y bastante poco diplomático desordenarle los muebles al imperio.

Después llegaron las canciones de las hinchadas que nombran a Diego. Maradona tiene ciudadanía emocional en lugares donde probablemente no habría sabido qué moneda llevar.La Argentina inventó la “soberanía emocional”: no necesitás recuperar un territorio para disfrutar cuando al poderoso se le cae el peluquín.

¿Resuelve siglos de conflictos? No. ¿Te permite cobrar una deuda histórica durante noventa minutos? Por supuesto. Para eso existe el fútbol y para eso existen los cuñados. Messi prolongó la magia, a los 39 años por fin pudo darle el beso de la muerte a los ingleses, el capítulo que le faltaba. Pero Diego fue el que entró al palacio, pinto un bigote en un cuadro de la reina y salió diciendo que había sido la Mano de Dios.

3. Italia: Maradona, santo patrono de los podridos del norte

En Nápoles, Maradona no fue un futbolista. Fue una revolución con botines y contrato europeo. El sur italiano cargaba con una desigualdad histórica frente al norte más rico. Entonces llegó Diego, convirtió al Napoli en campeón y les permitió levantar la cabeza. Algunos clubes compraban estrellas; Nápoles había comprado un argumento para discutir con el resto de Italia.

En el Mundial de 1990, Argentina tuvo que jugar contra Italia en Nápoles. Y muchos napolitanos querían que ganara Maradona, aunque eso significara que perdiera su propio país.

Pensemos en la escena: un argentino llega desde Rosario y consigue que una ciudad italiana ponga en duda su nacionalidad durante noventa minutos. Ningún embajador logró semejante cosa con cincuenta años de viáticos y una valija llena de folletos.

Argentina eliminó a Italia por penales en el San Paolo. En Nápoles, la derrota tenía otro sabor. Maradona les había dado títulos, orgullo y una forma bastante eficiente de arruinarle la cena al norte.

Además, nosotros tenemos millones de descendientes de italianos. Discutimos como ellos, comemos como ellos y gesticulamos como si cada conversación fuera una final de Champions.

Ellos nos dieron los apellidos. Nosotros les devolvimos a Maradona. Un intercambio cultural bastante más efectivo que cualquier tratado comercial.

4. Perú: papá San Martín, el hermano mayor y el del medio

Para entender la relación entre Argentina, Perú y Chile, hay que imaginar una familia. Papá es San Martín. Argentina es el hijo mayor, medio agrandado, convencido de que tiene que hacerse cargo de todo. Chile es el del medio, que tiene sus propios planes y al que los otros dos miran con desconfianza. Y Perú es el menor, que sabe perfectamente a qué hermano llamar cuando hay problemas.

La dinámica es universal: el mayor y el menor se alían contra el del medio. No importa quién empezó, qué pasó ni quién tiene razón. Se juntan en la cocina, se miran y ya tienen un enemigo común.

Pero la relación entre Argentina y Perú va más allá de la chicana familiar. En 1982, cuando la Argentina se enfrentó al Reino Unido por Malvinas, Perú estuvo de nuestro lado y ofreció apoyo diplomático y militar. Y ese afecto sigue vivo en las tribunas: hinchas peruanos llevaron banderas que dicen « Para Perú, Las Malvinas son argentinas». Eso es como si, treinta años después de una pelea familiar, el hermano menor apareciera en tu casa con una foto tuya y dijera: «Yo me acuerdo de quién estuvo cuando las cosas se pusieron feas».

Podemos discutir de fútbol, de política y de quién se queda con la última empanada. Pero hay gestos que quedan por encima de todo eso. Y mientras tanto, papá San Martín debe estar mirando desde algún cuadro, sufriendo por que el del medio no lo reconoce como padre, aunque igual lo ame.

“Porque una cosa es la independencia de América y otra, muchísimo más difícil, es conseguir que tres hermanos se lleven bien”.

La explicación final

El patrón se repite: Argentina baja de un piedrazo a Goliat.

A Inglaterra, a los gigantes que se creen dueños del tablero, a cualquiera que confunda poder con impunidad. Aparece un argentino petiso, zurdo y con una discusión pendiente con el universo, y le desarma la escenografía.

Maradona lo hizo con una gambeta y una mano. Messi pasó veinte años haciendo que los defensores revisaran sus contratos y los físicos sus cálculos.

Pero la cuestión va más allá del fútbol. La Argentina se convirtió en una potencia internacional de “soberanía emocional”: un país que, a falta de estabilidad económica, exporta pequeñas dosis de revancha histórica. Un bangladesí festeja como si hubiera recuperado un territorio. Un escocés acomoda cuatro generaciones de bronca. Un napolitano le levanta el dedo al norte. Un peruano recuerda Malvinas.

Y nosotros, mientras tanto, discutimos si el dólar está caro, si el árbitro nos robó y si la docena de empanadas debería tener doce unidades o ser considerada un bien de lujo. Somos una potencia emocional internacional administrada por un país que no puede ponerse de acuerdo sobre el precio de una docena de empanadas.

Pero si juega Argentina y enfrente está Goliat, es izquierda la mano que recoge las piedras del piso.

Más juegos

Once juegos de fútbol para seguir jugando. Los partidos, las preguntas y los jugadores cambian todos los días.

Elegí un juego para empezar.

Presencias y goles en la Selección: RSSSF (Rec.Sport.Soccer Statistics Foundation), actualizados al 19 de julio de 2026.

Después de la función

Esta parte traduce lo que decía Wira. Si todavía no viste la obra, guardala para después: se pierde la gracia de no entender.

La madre del referí es una obra de ficción. Los personajes y las situaciones que se narran son imaginarios. Los datos sobre Barwa que figuran en la pestaña «Barwa 2022» provienen de notas periodísticas, citadas al final de esa sección.

Gracias por apagar el celular.